Dra. Mónica Ulecia. Directora Médico de Clínica Vitaluz

CIENCIA, ESTÉTICA Y BELLEZA DE LOS LABIOS

En un campo tan complicado como el de la Medicina Estética, siempre habrá opiniones contradictorias en relación a qué es mas bello y atractivo, y qué no. Y mas aun con los labios, siempre tan de moda, uno de los puntos focales de la cara, junto con los ojos. El médico debe formarse adecuadamente y desarrollar el instinto y el gusto por la belleza y la armonía. No puede limitarse a inflar labios a demanda de pacientes mal asesorados y sin conocimiento de los resultados desastrosos que esto puede producir. Todos hemos oído las historias de horror de la amiga de la vecina con la boca de pato, o la famosa de turno con los labios deformes por haberse puesto en manos de algún profesional que no supo decir “no”.
Pues tan importante como saber hacerlo bien, es saber cuando no se debe hacer, y aprender a decir “no te lo hago porque no te va a quedar bien” . Y esa es nuestra responsabilidad y nuestra ética como médicos, en la relación de confianza con nuestros pacientes.
Unos labios bellos y atractivos son atributos de la belleza femenina. Y aunque la idea de lo que es bello es relativa y puede cambiar según la moda, la época o las preferencias personales, lo cierto es que hay unos parámetros que el médico debe evaluar y tener en cuenta a la hora de plantear el tratamiento.
En primer lugar debemos de valorar el tamaño de los labios en relación a los otros rasgos de la cara, ojos y nariz. Un labio perfecto pero pequeño en una cara con ojos y nariz grande, produce un desequilibrio en el conjunto y mejorará si aumentamos el tamaño de los labios. Y viceversa, en una cara de ojos pequeños, no podemos poner unos labios de talla L. Los labios deben encajar y armonizar con el resto de la cara.
En segundo lugar, los labios están enmarcados por los surcos nasogenianos, las comisuras, la barbilla y la base de la nariz. En los pacientes jóvenes no suele ser problema, pero en los pacientes envejecidos la pérdida de volumen de los labios suele acompañarse de pérdida de volumen en bigote, comisuras, barbilla… creando sombras alrededor de los labios que envejecen el conjunto. Si nos limitamos a rejuvenecer los labios, tendremos unos labios de persona mas joven, en un marco de persona mas envejecida. El resultado no será armónico.
Además, el tratamiento debe ser acorde a la edad del paciente. No podemos poner unos labios de 30 años a una paciente de 60, será un desastre.
Y no nos olvidemos del perfil…pues normalmente los pacientes sólo se miran de frente y no ven lo que ocurre con sus labios al aumentarlos, cuando se los vemos de perfil. Y es que los labios, por detrás, tienen una pared formada por los dientes y las encías. Esta pared hace que se proyecten hacia adelante y hacia arriba cuando aumentan su volumen, acercándose a la nariz, cerrando el ángulo labio-nariz cada vez mas y provocando un resultado lamentable cuando el relleno es excesivo.
Los labios deben guardar una proporción adecuada. El labio inferior siempre debe ser algo más grueso que el superior. La altura de los labios tiene que ser proporcional al ancho de la boca, y la porción central de los labios debe ser mas gruesa que las porciones laterales, para que no queden como salchichas. También debemos tener en cuenta la distancia del labio superior a la nariz, y del labio inferior a la punta de la barbilla. Y la proyección lateral del labio superior debe ser 1-2 mm mas adelante que el labio inferior.
Hay muchos otros aspectos que el médico debe tener presente cuando va a realizar un tratamiento de labios. Como veis, no se trata sólo de rellenar, hay mucha ciencia detrás.
Con tus labios no te la juegues… ponte en manos de un médico estético experto y de reconocida experiencia, para tener unos labios maravillosos.