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Peeling químico

PEELING QUIMICO

El peelig es un tratamiento médico indicado en casos envejecimiento cutáneo global, piel ajada, manchas pigmentarias y seniles, arrugas finas, pequeñas cicatrices, poros dilatados, lesiones de acné, etc.

Consiste en la aplicación de un producto químico en la superficie de la piel, a través de cuya acción se produce una peladura (= peeling). Esta peladura es proporcional a la naturaleza y concentración del líquido utilizado, el tiempo de aplicación, el tipo de piel, etc. Se consigue de esta forma una renovación cutánea global, con desaparición de lesiones y defectos de la piel, y mejora del tono y textura de la misma.

Cuando el peeling es suave, casi no se notan sus efectos negativos (enrojecimiento, descamación, etc.) y el resultado es una limpieza profunda de las capas superficiales de la piel. Cuando se utilizan productos más agresivos, sus consecuencias pueden verse durante unos días y los resultados son más efectivos respecto a la suavización de arrugas finas, manchas, etc.

Todos los peelings usados en nuestras clínicas son tratamientos ambulatorios, es decir que al terminar el paciente se puede marchar inmediatamente y reanudar sus actividades habituales.
En determinadas ocasiones resulta conveniente una adecuada preparación de la piel antes de comenzar el tratamiento, mediante cremas específicas. Después del peeling deben también establecerse los adecuados tratamientos de mantenimiento y protección solar. No conviene tomar el sol mientras se estén realizando los peelings.

Una sesión dura aproximadamente media hora. De la importancia de la peladura producida depende que el restablecimiento cutáneo se produzca en sólo unas horas, uno o dos días, o una semana. Por ello las sesiones pueden ser semanales, quincenales o mensuales. El número de sesiones necesarias depende también del tipo de peeling seleccionado y de los resultados que se deseen obtener. Lo habitual es una media de 4 a 6 sesiones.

Es un tratamiento de rejuvenecimiento facial, ya que elimina arrugas finas y devuelve a la piel el color, la textura y el tono perdidos con el paso del tiempo y la interferencia de agentes nocivos como el sol, el tabaco, el alcohol, la contaminación, etc. Es en muchos casos un complemento de otros tratamientos faciales: implantes de relleno, cirugía, etc.